viernes, 3 de abril de 2009

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La primavera es conocida como la estación del amor. Se trata de la transición entre el invierno y el verano, la época del año que nos trae las flores y los colores. Por eso la primavera aparece siempre como un sinónimo de vida y del renacer.

En el hemisferio sur, según la astronomía, esta estación comienza con el equinoccio de primavera (entre el 22 y el 23 de septiembre) y finaliza con el solsticio de verano (el 21 de diciembre). En el hemisferio norte, en cambio, la primavera comienza entre el 20 y el 21 de marzo y termina el 21 de junio.

Más allá de la fecha indicada, esta estación es recibida con alegría en todo el mundo. Y los poetas, por supuesto, nunca fueron inmunes a sus encantos. Así, son muchos los poemas que fueron escritos en honor a la primavera.

El cubano José Martí es el autor de “Con la primavera”, que comienza con los siguientes versos:

Con la primavera
Viene la canción,

La tristeza dulce
Y el galante amor.

El uruguayo Juan Cunha, por su parte, escribió en “Vine para decir tu primavera”:

Vine para decir tu primavera
Digo para nombrar dulce tus aves
Por abrirte las flores que tú sabes
Para hacerte de todas la primavera

Ernestina de Champourcin fue directa y precisa, al titular un poema de su autoría simplemente como “Primavera”:

¡Toda la primavera dormía entre tus manos!
Iniciaste en un gesto la fiesta de las rosas
y erguiste, enajenada,
esa flecha de luz que impregna los caminos.

Por último, cabe destacar que la chilena Gabriela Mistral (la poetisa preferida de los lectores de Poemas del Alma), ha sido la creadora de “Doña Primavera”:

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas:

Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño,
y de exultación.